Tradición de Los Diablos de Teloloapan

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Según la tradición, los diablos de Teloloapan tuvieron origen patriótico, en la guerra de Independencia, relevante en el estado de Guerrero, ya que a siete kilómetros se encuentra Acatempan, población donde se encontraron el jefe del ejército insurgente, Vicente Guerrero, y el del ejército realista, Agustín de Iturbide, el 10 de marzo de 1821, con lo que comenzó el fin de la guerra de Independencia.

Se sabe que uno de los colaboradores más cercanos de Vicente Guerrero, el audaz e inteligente Pedro Ascencio Alquisiras, ganó varios combates entre 1818 y 1820, en parte por conocer bien las tierras guerrerenses y en parte por sus estrategias militares y ataques inesperados.

Cuenta la tradición que a uno de los seguidores de Ascencio, José Atanasio, oriundo de Tierra Caliente, en una de sus ocurrencias se puso la cuera que usan en su región para protegerse de los arbustos espinosos, y una máscara que talló en madera y decoró con cuernos de toro y crines de caballo. Completó su espantoso atuendo con un chicote tejido por él mismo y así se divirtió con sus compañeros de batalla en un momento de descanso.

En una ocasión en que Pedro Ascencio decidió tomar para el ejército insurgente la población de Teloloapan, resultó emboscado y sitiadas sus tropas por parte de los realistas. Un cerco de soldados impedía salir a rebeldes y población aunque fuera por alimento. Entonces, inspirado en el disfraz de diablo de José Atanasio, se le ocurrió a Ascencio vestir a su tropa con trajes similares. Las mujeres del pueblo, libres de la sospecha de los realistas, proporcionaron la madera de colorín para tallar las máscaras y corrieron el rumor de que el demonio rondaba Teloloapan. Muchos realistas lo creyeron.

Así, una noche, la aparición repentina de los diablos distribuidos por el pueblo sorprendió y asustó a los guardias enemigos, quienes cayeron bajo las balas de los insurgentes y éstos pudieron romper el cerco.

Después de celebrar el triunfo en la plaza de Teloloapan, los “diablos” regalaron sus máscaras a los jóvenes del pueblo, quienes cada año recordaron el acontecimiento el día del inicio del movimiento de Independencia.